| Golpe indefinido
William E. Izarra
Rebelión
Los intentos de
golpe continúan. Siguen vigentes no desde el 11A, sino desde el 10
de diciembre del 2001. La inestabilidad inducida por las cúpulas
reaccionarias no cesa. Ese vértice inescrupuloso de la oposición
es implacable con el "proceso". Aniquilamiento es el término
que se ajusta a la intención de sus ambiciones políticas. Una
versión postmoderna del decreto de guerra a muerte de 1813.
Justifican, desde la perspectiva de la disonancia cognitiva --creer
lo que no es--, su acción destructora.
Retoman la amenaza de otro paro general. Alientan a la masa
subalterna a tomar un segundo aire, levantarse de nuevo y enfilar s!
us energías contra el "proceso", el gobierno y,
particularmente, contra el Presidente. No hay remordimiento de
conciencia por continuar agravando el punto crítico de la economía
nacional. Inmutable su conducta despótica hacia los sectores pobres
y más desasistidos de la sociedad. El egoísmo, las posturas
individualistas y los esquemas ideológicos pro-fascistas, se
apoderan de su alma, de su moral y de su conciencia. No hay razón,
ni apelación a actitudes envueltas con el manto de la buena
voluntad, que les lleve a hacer un alto y asumir la tregua. Aceptar
responsabilidades en la situación de deterioro de la calidad de
vida del venezolano de hoy. Admitir la derrota y pensar con
humildad.
Estimo que en ellos procede, más que seguir echandole leña al
fuego, organizar sus fuerzas, fomentar la discusión ideológica,
evaluar la realidad del "proceso", sus pro y sus contras,
reparar daños reversibles, contribuir en la estabilidad de la
economí! a, y prepararse para ir a las elecciones.
Alcanzar la dirección de la sociedad por la vía electoral. Estas
serían actitudes condescendiente con el colectivo nacional y hasta
de reconocimiento de su madurez ciudadana.
Pero, siguen empeñados en la desestabilización. Acabar con Chávez
por la vía del odio, de la anarquía, de la desintegración de la
República, de profundizar la pobreza. De no ceder sus posiciones
clasistas y preferir la invocación del golpe militar, como de hecho
lo continúan haciendo. Apelan a este recurso inviable, imposible y
fuera del contexto del mundo global.
Además, se acompaña la intención "gorila" por parte de
las cúpulas instigadoras de la oposición, a propiciar la
intervención de EE.UU. Reclaman la atención del Departamento de
Estado y de sus prótesis orgánicas dentro de la OEA y otras
prolongaciones políticas que controlan los halcones
norteamericanos. Así como llamaron al paro saboteador de diciembre
a mantenerlo de manera indefinida, asimismo quieren hacer de la
salida ! militar, apoyada por EE.UU., una amenaza indefinida.
Por su parte, las estructuras revolucionarias organizadas que han
asumido el "proceso" como algo que les pertenece, como la
vía emancipadora del pueblo y como un canal de lucha por alcanzar
metas superiores de vida, no se rinden ante tales pretenciones
entreguistas. Continúa su acción en la elaboración de los planes
de contingencia y en ahondar en la práctica del
"proceso". Los niveles de conciencia existentes hasta
ahora, mucho más avanzados que los de hace cuatro años, los hace
invulnerables a ofensivas represivas y desestimulos antinacionales.
La contingencia apunta a vencer al adversario, nacional e
internacionalmente. Ahondar en la práctica revolucionaria es tomar
para sí, como parte de su existencia, la ideología que postula el
poder constituyente. Por lo tanto, consolidado el poder en
Miraflores y como una demostración de superioridad y madurez política,
aunque siga la amenaz! a indefinida, hay que ir a la conquista de
los poderes regionales y locales.
Objetivos que terminarán de darle una lección histórica a esta
oposición inmadura y anclada en el odio.
izarraw@cantv.net |